Interruptores y pronósticos
Xosé Manuel Lens
Una sorpresa que se puede cortar, enumerar y discutir. El paisaje, la calle, el escenario que se estructuran siempre de frente, posicionados mientras se forman, se construyen, se interpretan. Una sorpresa generacional. Así intentamos discutir cuando visitamos la relación de propuestas que ofrece Artistas en acción, agrupados dentro de una excusa vinculada con su tiempo, con la propia novedad y la exigencia de pertenecer y afirmar una misma generación. Una colectiva, como ejercicio de presentación expositiva, siempre provoca esa dimensión justa de prosa diversificada, entrelazada y plural, disponiendo un camino unificado, desde un artificio de unidad o posible combinación. Su guión y estructura, sus diversos componentes y vocablos, sirven de barómetro de una posible cata en un discurrir creativo.
El tránsito generacional resulta incuestionable en un análisis de cambios, de alteraciones, dentro de un territorio como el gallego: cruce de heterogéneos discursos, novedosos, renovadores o caducos, también de estructuras e infraestructuras, todos integrados dentro de un ámbito plenamente peninsular, para recibir y demandar. Este encuentro colectivo de Artistas en acción funciona efectivamente en ese punto justo de coincidencia no casual, de reunión de tendencias y lenguajes autoexigentes, propios de una estructura creativa peninsular, actual, crítica, plural. Presenciamos, detrás de la sorpresa inicial secuenciada, sobre todo una discusión, una incuestionable narración que fluye entre diversos artistas seleccionados, alternándose, incluso entrecortándose, en posibles afluentes y nuevas narraciones cruzadas. Desde el dibujo, la fotografía o la pintura; desde una acción interrumpida, un drama, un cuestionamiento social o una ficción urbana; una relación de voces contaminadas en la distancia próxima, de medios y vocabularios también plenamente familiares. Sucesión de puntos de contacto, de pronósticos, en ocho autores preguntando sobre su rol, su lugar, mientras accionan el interruptor.
La ficción interrogada. Posiblemente la interrogación, la narración queda como una de las principales acciones de Andrea Costas. Sus obras, siempre en un proceso de investigación desde la fotografía y el cuerpo, inciden en un territorio de performance, de movimiento. Nós ante a inmensidade, nombre de esta serie de obras, resume una crítica a los parámetros de la perfección, la tiranía de una exigencia desde el ámbito de la danza, de la funcionalidad del cuerpo que se emplea como vehículo de cuestiones sociales, de pregunta; una melancolía en decadencia. Cuerpo desnudo, pendiente de una vestimenta, enmascarada en una colaboración directa con la poeta Rosa Enríquez. Mientras, encontramos la ficción de Santi Jiménez en un instante de retrato de personajes en lo cotidiano. Sus dibujos, presentados sobre soportes afectivos, reciclados, registran una mirada próxima, a un territorio entregado, amistoso, autobiográfico. Sus preguntas quedan en una disposición posterior, detrás de las narraciones, fragmentadas y entrecortadas, como propias de una mirada fílmica. El dibujo como campo de actuación de un lugar habitual, secuenciado en un guión que el espectador va trenzando y organizando; líneas y colores aplicados desde una deliberada ingenuidad, que potencia su proyección instantánea, plural. Una sociedad retratada desde una incertidumbre, cuestionada, pendiente de un fracaso, de una normalidad imperfecta.
Después, una narración que se dispone en Espacios Intermedios; cada una de las piezas que María Zambrana organiza recurren a esa sensación de encuentros imposibles, de intermedios o pausas discontinuas. Escenas que remiten a una fragilidad de medios y una minimización de componentes, con figuras y emblemas sociales sobre fondos blancos, pantallas de posibilidades. Poemas de referencias surrealistas, casi metafísicas, que se completan con una lectura de imposibilidades, de humor, perimetrando una realidad recreada, inventada. Una ficción de puntillas por la vida, por la realidad. En esos mismos espacios que se inventan, que se abren a escenarios que revisten una vinculación con lo real, pero que narran mundos imaginados, también de lo reprimido, Pablo Pérez Sanmartín registra un ámbito de retratos sociales, de personajes dispuestos a fracturar, cuestionar, para posteriormente comunicar, establecer nexos. Sus dibujos componen un argumento en duda, desde una anatomía adolescente, de cierto deseo, de atracción social inevitable mientras nunca descuida una aceptada contaminación de mensajes publicitarios, formalizados en líneas trazadas sin aparente memoria. Y queda un lugar para tu intervención, tu propia acción, montando cajas de un juego, de un movimiento recreativo con reglas y directrices. Aparente control.
Lo participativo y lo lúdico como dispositivos de atención. El dibujo como parte de un argumento pedagógico, instructivo, que nos desvela un instante despedazado, propio de una doctrina social que David Trujillo ofrece como partes publicitarias, mensajes claros y contundentes en su serie Film loops, fragmentadas en gráficos y pequeños monitores. El tiempo y el espacio, donde surge la necesidad de capturar la memoria, mientras exigimos un nuevo presente; así actúa en la serie de trabajos Circuitos cerrados, la imagen y su reproducción, las distintas realidades a través de una mirada vigilada, controladora, desde una perspectiva de fractura de lo privado y lo público. Fragmentos de un discurso, como los procesos dibujados y audiovisuales de Hakeem b, que nos producen una incuestionable fisura en el discurso del cuerpo humano, convertido en un elemento de reflexión sobre los límites y las identificaciones sociales. Posibles metáforas en pequeñas historias, poemas visuales de mínimas palabras sobre fondo monocromo rojo, en la captura de un viaje casi infinito, en un tránsito incómodo, fracturado, imperfecto.
Una comunicación con lo real que Alberto Iglesias traduce en pinturas de fuerte vocación de experiencia, de tránsito, fugacidad. Un paseo convertido en trazos. Sus obras potencian una clara determinación de la pintura en la actualidad, apostando por una técnica que bebe de un expresionismo pero no descuida una abstracción de luz, de grandes campos cromáticos, mientras concretan una particular mirada sobre lo natural, fuera de tópicos; donde el paisaje recupera sus valores, como bien cultural, de experiencia estética y autobiográfica. Pinturas de luz, de campos y aguas pintadas.
La realidad que se estructura en diversos estados, también de lo profesional; un territorio medido en clave económica, especulativa, programada. Del artista empleando soportes y medios propios del agente o profesional que interpreta una acción técnica, estructurando y subdividiendo las partes de visibilidad-presentación de una determinada pieza de arte. Enrique Lista ejecuta, como en sus últimas propuestas, el estado sociológico y previo de la obra artística, en un encuentro medido y preciso del valor de lo creativo, del peso autobiográfico de una construcción estética, sin evitar mensajes críticos e irónicos del engranaje artístico.
La acción interrogada en ocho relatos, de experiencia, de trayecto, de participación, de interacción y actualidad; desde un lugar que se cuestiona, pendiente del artista que enciende un interruptor de la duda.
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